
(Zwei Mädchen,Konrad Fischer Galerie, Düsseldorf)
Como buscaba su reflejo en todos los espejos, I no veía nunca lo que pisaba ni lo que tenía encima de la cabeza. Fascinada por su propia imagen dejaba una estela de torpeza tras de sí, no se reconocía cuando hablaba con los demás sin un reflejo delante que le recordara quién era y se perdía con el hilo de su propia voz.
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